En
la indagación cualitativa, los investigadores deben establecer formas
inclusivas para descubrir las visiones múltiples de los participantes y adoptar
papeles más personales e interactivos con ellos. El investigador debe ser
sensible, genuino y abierto, y nunca olvidar por qué está en el contexto. Lo
más difícil es crear lazos de amistad con los participantes y mantener al mismo
tiempo una perspectiva interna y otra externa. En cada estudio debe considerar
qué papel adopta, en qué condiciones lo hace e ir acoplándose a las
circunstancias
Algunas
recomendaciones que pueden hacerse al respecto son:
1.
No inducir respuestas y comportamientos de los participantes.
2.
Lograr que los participantes narren sus experiencias y puntos de vista sin
enjuiciarlos ni criticarlos.
3.
Tener varias fuentes de datos, personas distintas mediante métodos diferentes.
4.
Recordar que cada cultura, grupo e individuo representa una realidad única. Por
ejemplo, los hombres y las mujeres experimentan “el mundo” de manera distinta,
los jóvenes urbanos y los campesinos construyen realidades diferentes, etc.
Cada quien percibe el entorno social desde la perspectiva generada por sus
creencias y tradiciones. Por ello, los testimonios de todos los individuos son
importantes y el trato siempre es el mismo, respetuoso. No se puede ser sexista
o racista.
5.
No hablar de miedos o angustias ni preocupar a los participantes. Tampoco
tratar de darles terapia, pues no es el papel del investigador; lo que sí puede
hacer es solicitar la ayuda de profesionales y recomendar a los participantes
que los consulten.
6.
Rechazar de manera prudente a quienes tengan comportamientos “machistas” o
“impropios” con el investigador. No ceder a ninguna clase de chantaje.
7.
Nunca poner en riesgo la seguridad personal ni la de los participantes.
8.
Cuando son varios los investigadores, conviene efectuar reuniones para evaluar
los avances y analizar si el ambiente o lugar, las unidades y la muestra son
las adecuadas.
9.
Leer y obtener la mayor información posible del lugar o contexto antes de
adentrarnos en él.
10.
Platicar frecuentemente con algunos participantes para conocer más a fondo
dónde estamos ubicados y comprender su cotidianidad, además de lograr que
acepten nuestra participación. Por ejemplo, en una comunidad conversaríamos con
algunos vecinos, sacerdotes, médicos, profesores o autoridades; en una fábrica,
con obreros, supervisores, personas que atienden el comedor, etcétera.
11.
Participar en alguna actividad para acercarnos a las personas y lograr empatía.
El investigador debe lidiar con sus emociones: no negarlas, pues son fuentes de
datos, pero debe evitar que influyan en los resultados, por esta razón es
conveniente tomar notas personales. Los datos se recolectan con métodos que
también pueden cambiar con el transcurso del estudio. Veamos las principales
herramientas del investigador cualitativo.
Observación
En la investigación
cualitativa necesitamos estar entrenados para observar, que es diferente de ver
(lo cual hacemos cotidianamente).
La observación
participante también faculta al investigador a recoger tanto datos cualitativos
como cuantitativos a través de encuestas y entrevistas. Participante como
Observador. Es decir, se trata de observar determinados fenómenos
preestablecidos por las mismas preguntas de investigación.
Entrevistas
Regularmente
en la investigación cualitativa, las primeras entrevistas son abiertas y de
tipo “piloto”, y van estructurándose conforme avanza el trabajo de campo.
Regularmente el propio investigador conduce las entrevistas. Las entrevistas,
como herramientas para recolectar datos cualitativos, se emplean cuando el
problema de estudio no se puede observar o es muy difícil hacerlo por ética o
complejidad (por ejemplo, la investigación de formas de depresión o la
violencia en el hogar).
Sesiones en profundidad o grupos de enfoque
Un método de recolección de datos cuya popularidad ha
crecido son los grupos de enfoque. Algunos autores los consideran como una
especie de entrevistas grupales, las cuales consisten en reuniones de grupos
pequeños o medianos (tres a 10 personas), en las cuales los participantes
conversan a profundidad en torno a uno o varios temas en un ambiente relajado e
informal bajo la conducción de un especialista en dinámicas grupales.
Documentos, registros, materiales y artefactos.
Una fuente muy valiosa de datos cualitativos son los
documentos, materiales y artefactos diversos. Nos pueden ayudar a entender el
fenómeno central de estudio. Prácticamente la mayoría de las personas, grupos,
organizaciones, comunidades y sociedades los producen y narran, o delinean sus
historias y estatus actuales. Le sirven al investigador para conocer los
antecedentes de un ambiente, así como las vivencias o situaciones que se
producen en él y su funcionamiento cotidiano y anormal (LeCompte y Schensul,
2013; Rafaeli y Pratt, 2012; Van Maanen, 2011; y Zemliansky, 2008). Entre tales
elementos podemos mencionar cartas, diarios personales, fotografías,
grabaciones de audio y video por cualquier medio, objetos como vasijas, armas y
prendas de vestir, grafiti y toda clase de expresiones artísticas, documentos
escritos de cualquier tipo, archivos, huellas, medidas de erosión y desgaste,
etcétera. Como muestra, aludimos a las grabaciones de video realizadas por
medio de teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos, las cuales han
sido muy útiles en diversas investigaciones.



